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LAS RAZONES
DE LA SANIDAD INTERIOR
Rev. Horacio Latté
¿Por qué ser sanados de
nuestras heridas, amarguras, recuerdos
dolorosos? |
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Primero
porque es un beneficio personal; y segundo, porque es nuestra
responsabilidad como miembros del cuerpo cuya cabeza es
Cristo. Colosenses 1:18 dice: "... y Él es la
cabeza del cuerpo que es la iglesia”.
Efesios 5:27 habla de una iglesia sin mancha ni arruga ni
ninguna otra imperfección sino santa e intachable.
Jesucristo viene a buscar una Iglesia que le sea útil
como cuerpo.
¿Qué
le vamos a ofrecer para que Él se asiente? ¿Un
cuerpo descoyuntado? ¿Una Iglesia donde hay más
resentimiento que amor? ¿Más critica que misericordia?
¿Más prejuicios que compasión?. Esta
es la responsabilidad: ser sanados para ser útiles
en la edificación del cuerpo de Cristo.
¿Cuál
es la voluntad de Dios para su pueblo? Una nación
sana y restaurada.
En Jer. cap. 33 Dios nos habla de una Nación restaurada
para la cual promete “sanidad y medicina, abundancia
de paz y de verdad”. La Biblia nos habla de sanidad.
Y eso es promesa de Dios para Su pueblo.
En
los tiempos de Jeremías, la Biblia nos cuenta que
las cosas nunca se habían visto tan desoladoras para
la nación de Judá.
Hay
momentos en la vida de las personas en que se puede llegar
a sentir lo mismo. Un problema propio o de un ser querido
puede hacerle decir: "Nunca me las vi peor". "Estoy
desolado". “¿Dios se olvido de mí?".
Pero Dios no abandona a su pueblo y siempre da una oportunidad
al que se arrepiente, al que le busca. En Jer. 31:25 leemos:
"Porque satisfaré el alma cansada, y saciaré
a toda alma entristecida".
Él
atiende el dolor del alma, sabe que existe y quiere dar
descanso a esas luchas internas, que tal vez, llevan años
agobiando y que agotan el espíritu.
Para
poder restaurar va a dar un primer paso: la remoción.
En He. 12:27 podemos leer: "Aún una vez, indica
la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas,
para que queden las inconmovibles" (las de Dios). Él
destruirá todo el sistema del mundo actual y lo reemplazará
por cielo nuevo y tierra nueva. Lo único que conservará
será el Reino de Dios y quienes lo integran.
¿Cuáles
son esas cosas movibles? Las cosas hechas. ¿Por quién?
Por la mano del hombre. Dios destruyó todo lo que
Israel y Judá habían edificado por sí
mismas, mediante la obra de sus manos. (Jer.1:16)
No
sólo quiere remover las idolatrías que hubieran
ocupado nuestras vidas (brujería, fetiches, dinero,
posición social, esposo/a, novio/a, personas dependientes
de personas y no de Dios). También serán removidas
las "cosas hechas" por la mano del hombre de las
cuales otras han sido víctimas, como agravios, heridas,
castigos, abandonos; manchas deslucidas que enturbiaron
la vida, declaraciones como supuestas verdades: “sos
tan torpe", "vivís en la luna", "atorrantita",
etc.
Para
el cristiano “restauración” se resume
en la palabra VIDA. En Juan 10:10 Jesús dice que
ha venido a dar vida y vida en abundancia. ¿Qué
vida? Vida espiritual, que reemplaza a la muerte espiritual.
Pablo en Ro. 8:13 afirma: "Si vivís conforme
a la carne, moriréis; más si por el Espíritu
hacéis morir a la carne, viviréis."
Dios
restaura. Y aquello que Dios restaura crece, se multiplica,
mejora, y siempre supera el estado original. Restaurar en
el N. T. se usa como volver algo dañado o roto a
su uso propio. En Mt. 4:21 vemos que restauraban las redes.
Una red rota no es útil para pescar. Nosotros debemos
ser restaurados de nuestras roturas (heridas) para ser de
utilidad a Cristo y a su Iglesia.
Llegamos
a Él llenos de barro. Nos arrepentimos, somos perdonados,
y luego… el perfeccionamiento; no por nuestros esfuerzos
sino por su Gracia. En Fil. 1:6 dice:"el que comenzó
en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta
el día de Jesucristo".
Comenzamos a aprender lo que no le agrada a Dios, comenzamos
a renunciar…, pero qué de las conductas que
no podemos dominar ni sabemos por qué, y nos provocan
ira, agresividad, amargura, rigidez, estancamiento, autoritarismo,
etc."¿Quién podrá entender sus
propios errores? Líbrame de los que me son ocultos".
(Sal. 19:12) ¿Qué sucede con esto que me pasa,
de dónde proviene? El Espíritu Santo alumbra
el lugar oscuro, el que quedó oculto y guardó,
tal vez, un rencor.
Muy
a menudo podemos ver a cristianos que no están en
pecado, son obedientes a Dios, pero que se sienten mal,
pasan mucho tiempo en estado de angustia, o tienen temores,
ansiedad, problemas de relación en sus hogares, trabajos
o iglesias.
Hay
heridas y sufrimientos que no los toca la conversión,
la oración común o el ser llenos del Espíritu.
Necesitan una "curación especial" por parte
del Espíritu Santo.
Y
les dicen "ore más", "tenga más
fe" o les crean demonios imaginarios, lo cual provoca
más desazón o desilusión, porque no
pueden entender esos errores ocultos.
Hay
cristianos que aman al Señor y que conocen la Palabra
a fondo, sin embargo, no pueden evitar la mentira, o la
agresión a sus hijos o a su esposa, o la envidia,
o la tristeza; y les sale sin que quieran. Vemos en Ro.7:15:
"Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo
que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago". "Al
final me quejo siempre…, como mi mamá y yo
no lo podía tolerar".
El
Espíritu Santo es quien nos guía para llevar
sanidad a ese interior que también tiene que ser
transformado en vida. Si las heridas del alma no reciben
tratamiento por el Espíritu Santo se infectan, se
inflaman, se dispersan y enferman el espíritu.
A
esto apunta la Sanidad Interior: a que gradualmente, a través
de un proceso de perfeccionamiento el Espíritu Santo
sane todo aquello que sea "cosa hecha" por la
mano del hombre.
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