| El
Nacimiento
El miércoles
29 de noviembre fui a la premier de una de las mejores películas
que vi en mi vida. Sin exagerar: El Nacimiento
Otras
quizás podrán superarla en dirección,
fotografía u otro motivo por el cual se otorga un
Oscar. Pero esta supera ampliamente a tantas otras sobre
el mismo tema.
El Nacimiento tiene
diálogos, miradas y actitudes como hoy tiene la iglesia.
Pude ver la integridad
de José cuando en palabras parecidas dice “no
puedo decir que es mío, porque estaría faltando
a la verdad” y para salvar a María le dice
“si no te acuso, no puede haber juicio”, así
le evita la muerte a pedradas por adulterio.
Más allá
del apego a los textos de Marcos y Lucas, pude ver enseñando
1ra. Reyes 19:11-12 a una “maestra de escuela dominical”
que trata amorosamente a la joven María, hasta que
la recibe con frialdad -esta vez en la puerta- por “suponer”
que había pecado.
Sus “amigas”
con quienes juguetea alegremente antes del embarazo la miran
con desprecio cuando se marcha de Nazareth con su panza
de nueve meses.
¿Qué
hizo José? ¿Porque su amigo –el que
antes le seco la lagrima de gozo- le retira su apoyo por
el embarazo de María?
José paga
con el desprecio de todos, lo que por último él
no tenía nada que ver. Lo hace en silencio.
Que escena cuando la defiende (la perdona) antes de la visita
en el sueño.
Así no actúan muchos hoy, dos mil años
después, habiendo conocido a Cristo.
Que hermosa la parte de esa misma escena donde José
no se deja influenciar por la familia.
Ahí es para preguntarse ¿Estoy libre de mandatos
familiares? ¿Hay alguien que no sea Dios que influye
todavía en mi vida?
María es clara con su madre cuando le expresa que
no se quiere casar con José, no estaba enamorada
de él.
Pero como ese caminar juntos, subir esas escarpadas cuestas,
atravesar ese desierto tormentoso, ese pasar por el río
tormentoso, le hace comprender a la esposa que José
asumió con lealtad toda la responsabilidad por ella,
y humildemente le limpia los pies lastimados de ese difícil
andar; pone paño con agua fresca en sus pies mientras
él dormía.
María intento sanar las heridas sin que José
se diera cuenta. Reparar de alguna manera el dolor causado.
Todos sus planes y sus alegrías por el casamiento
se ven frustradas por la confusa situación de María,
sus pares lo desprecian, recorre un pésimo camino.
María no tiene la culpa, en una toma pregunta ¿por
qué a mí? José, inocente total sufre
las consecuencias.
Pero al final los dos por mantenerse juntos, por su fidelidad
a Dios, pudieron ver Su Gloria directamente a través
de Jesús.
“Vengan a mi todos ustedes que están cansados
y agobiados y yo les daré descanso”. Lo dijo
Jesús.
Horacio Latté, conferencista, reconocido autor de
libros sobre Sanidad Interior.
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