| ¿Quién
te aconseja?
Es reveladora la
frase de Jesús cuando se encuentra en la tumba de
su amigo Lázaro, está en Juan 11: 44 que dice:
“El muerto salió, con vendas en las manos y
en los pies, y el rostro cubierto con un sudario. –Quítenle
las vendas y dejen que se vaya- les dijo Jesús”.
Luego del milagro
de la resurrección, ordena que otros se ocupen de
quitarle las vendas.
El Señor asignará
personas expertas para quitar aquello que tiene cubiertas
tus emociones, que te ata espiritualmente y hasta físicamente.
La sanidad viene
de Dios, pero Él también obrará a través
de personas que asigne para que sean parte de la restauración
de tu vida emocional.
Jesús eleva
su oración para que viva su amigo, pero les asignó
a otros la tarea de desatar. ¿A quiénes? A
los que habían visto su obrar y visto al muerto,
a los que estaban presentes.
¿Estás
dejando que el Señor obre por medio de gente idónea?,
dije idónea; no personas que “no quieren verte
sufrir” o que se atribuyen conocimientos o que lucran
con tu tema; hablo de personas verdaderamente entrenadas
por Dios o profesionales cristianos en cualquiera de las
áreas que deban ser tratadas.
Debemos tener mucho
cuidado en este sentido, no hace mucho tiempo una mujer
mayor me contó que aconsejaba a una señora
que tenia problemas de relación; ella misma por sus
preconceptos legalistas no pudo resolver ese problema en
su vida y llevó a su aconsejada a la misma soledad.
No basta tener el
mismo oficio o padecer de la misma dolencia para aconsejar
a otro. Sino se transforma en: “mal de muchos, consuelo
de tontos”.
El haber escuchado,
durante la última década, una a una a miles
de personas me lleva a prevenir sobre esta epidemia de aconsejar
sin conocimientos y sobre todo “hacer causa común”,
empujando al otro a la auto conmiseración.
¿Hay algo
o alguien que no te permite buscar ayuda profesional, ayuda
idónea? ¿Tenés miedos? ¿Estás
seguro de conocer tu verdad?
Para finalizar, te
propongo que a lo largo de esta semana recuerdes lo que
Pablo escribió: “Que nadie busque sus propios
intereses sino los del prójimo”.
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