| Exageración
Otra manera de detectar la amargura arraigada, y
esto es mucho más fácil, es la exageración.
La exageración en todo nos da la pauta de que podemos
estar frente a una persona con raíces de amargura.
Exageración
dice el Diccionario de la Lengua Española es: “concepto,
hecho o cosa que traspasa los límites de lo justo,
verdadero o razonable”.
¿En qué exageran? Exageran por ejemplo al
contar lo que les pasó en sus vidas.
Todos tenemos una historia, algunos con más acontecimientos
desdichados que otros. Y hay quienes pueden transmitirnos
esa historia dolorosa, sin la dosis de exageración
con que lo hace aquella otra a quién le han quedado
raíces amargas.
El que tiene raíz de amargura se expresa así:
“cómo sufrí, nadie sufrió así;
y por lo que yo pasé, no sabe, no se puede dar una
idea las cosas que a mí me pasaron!” ¿Se
da cuenta que esto es bastante común?
La persona exagerada, exagera también cuando critica,
“¡Ay, no sabe cómo se vino! ¡Cómo
estaba!” Esta persona que tiene raíz de amargura
sólo ve los grandes rasgos para criticar en otros.
Tal vez los demás ni los vean. Es exagerada en la
crítica, en la murmuración, en lo que le pasó
en su vida, en lo que ha sufrido, en lo que le hacen: “¡Ah,
no le digo lo que me hizo, el día que me hizo pasar
hoy Fulano! Desde que llegué que no me habla, y entonces...”,
hace de esto un bollo grande, grande y más grande.
Exageran para excusarse sobre sus conductas, exacerban algún
fallo del otro para cubrir sus propios defectos de carácter.
“Es la más mala que existe”. “Jamás,
pero jamás me dijo te quiero”. “Siempre,
siempre, siempre ha sido así”.
Si hay tanta exageración, casi seguro que hay raíz
de amargura.
Para finalizar, te propongo que recuerdes lo que Judas escribió:
“Estos son murmuradores y criticones; se dejan llevar
por sus propias pasiones; hablan con arrogancia y adulan
a los demás para sacar provecho”.
|