Dios es el único “tercero” en un matrimonio que puede hacerlo funcionar.

“Los de afuera son de palo” dice un refrán popular.

El apóstol Pablo en la primera carta a la iglesia de Tesalónica en el capítulo 4 versículo 11 les instruye diciendo “a procurar vivir en paz con todos, a ocuparse de sus propias responsabilidades y a trabajar con sus propias manos.”

Y en la carta a Tito le escribe: “Que aprendan los nuestros a empeñarse en hacer buenas obras, a fin de que atiendan a
lo que es realmente necesario y no lleven una vida inútil”.

Existe una gran diferencia entre ocuparse por las necesidades de otro y ser “entrometidos” y se es entrometido a través de comentarios, murmuraciones, observaciones, desaprobación, etc.

Una buena suegra podemos verla en Noemí (la de Ruth) quien no solo no fue egoísta sino que podríamos decir que actuó como madre sustituta.

Lo peor que puede hacer una suegra es competir con la esposa del hijo como si fuera “otra mujer”.

Hay madres posesivas y dominantes que no soportan ver que su hijo es un adulto, estas son las “mártires” (como sufrió mucho) o la “pobrecita”.

Y lo peor que puede hacer una nuera es competir con su suegra como madre. Aquí se produce un error de roles. Cada una en el suyo.
Como madre de mujeres se debe incentivar el fundamento de la familia cristiana (hombre cabeza) y no poner todos los resentimientos del propio matrimonio sobre el yerno.

En relación a los cuñados a veces se reactivan celos entre hermanos. Ven al hermano/a político “como si hubiera nacido un hermanito”.

Suele haber burlas o “bromas” de los hermanos varones con los “novios” de las hermanas.

Supe que en una fiesta de boda el hermano de la novia (“hombre” adulto) amenazó formalmente al novio por si la “hermana” no era feliz. Celos primitivos, envidias, o amargas raíces, pueden provocar este tipo de actitudes.

Puede ocurrir en situaciones donde el casamiento se ha demorado, el tener cierta aversión al nuevo integrante de la familia porque “le quita” a quien les cuida a uno o más hijos.

Para finalizar, te propongo que a lo largo de esta semana recuerdes lo que Salomón escribió: “Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente!”

 

 


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