¿Inocente?

A raíz de mi anterior reflexión –Difamación- recibí, como lo hago habitualmente, correos agradeciendo el tema tocado; pero esta vez me llamo la atención porque había consultas sobre casos muy específicos.

¿Porque se le cree al que a priori sale a difamar?

El rey Salomón lo explico muy claramente: "El primero en presentar su caso parece inocente, hasta que llega la otra parte y lo refuta". Proverbios 18:17

Claro esta que Salomón fue el hombre más sabio de la humanidad.

Hay personas que ignorando las verdaderas causas de cualquier hecho levantan juicios, condenan, y lo que es peor toman decisiones.

Desde Colombia, una profesional de la salud mental, me agradeció el articulo y me aseveraba que: “Difamar a los demás es una tentación para todos nosotros”.

Los mexicanos acuñaron esta expresión: “el que tiene más saliva traga más pinole”; suelen usar ese dicho para referirse a que aquel que habla más convence a más.

Un caso que ha sonado mucho y ha embaucado a muchos “doctos” es el clásico de la mujer que abandona su hogar y defenestra a su conyugue.

La imagen de debilidad vuelca la balanza. Cuando un imputado va a declarar, sobre todo en los juicios orales los despachos de abogados al asesorar a sus defendidos les instruyen que ropa usar, como maquillarse, como peinarse y hasta en que momento llorar para causar una imagen de victima aunque sea obvia su culpabilidad.

Esto lo puede corroborar en cualquier película o serie de televisión.

Volviendo al caso que describía como ejemplo, la disfrazada de victima provoca en un principio, solo en un principio, la defensa inmediata de verdaderas damas cobijándose en su condición de “desamparo”.

Algunos, sorprendidos por su inexperiencia, son seducidos por la fantasía de una mujer sola y dan amparo para demostrar su “hombría”.

Hoy hay palabras que se prestan a manipulación, entre otras: violencia psicológica, vehemente, despiadada. Son usadas entremezcladas en un relato para impresionar al interlocutor. Y son generalmente acciones difíciles de demostrar.

Otra vez en la Biblia podemos encontrar la respuesta:
"Así procede la adultera: come, se limpia la boca, y afirma: "Nada malo he cometido." Proverbios 30:20.

Para finalizar, te propongo que a lo largo de esta semana recuerdes lo que Jesús dijo: “No hay nada escondido que no este destinado a descubrirse; también no hay nada oculto que no este destinado a ser revelado”.

 


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