Ayer domingo
al cierre del evento “Sanando el Corazón
del Divorciado” el 92% de los presentes hicieron
una ofrenda de pacto. Hoy lunes, ya hay testimonio del obrar de
Dios.
Dios le pide a Abraham que ofrezca a Isaac -su único hijo-
en ofrenda ante Él, se lo pide antes de que recibiera la
promesa de ser el padre de todas las generaciones.
Esto nos muestra que en la ofrenda de pacto no es cualquier cosa
la que debemos entregar, sino lo que más nos puede doler
al desprendernos de ello.
Abraham dijo: sí Señor; Dios observa la actitud
de obediencia, y le da la promesa.
Sabemos que no tuvo que llegar a sacrificar a Isaac, sabemos también
que Dios lo proveyó para que pudiera realizar el sacrificio,
pero antes lo probó.
Cuantas veces le pedimos, y le pedimos a Dios milagros de uno
y otro tipo, pero no estamos dispuestos a desprendernos de nada.
Y no es que Dios necesite de nuestros bienes o dinero. Dios no
comercializa milagros.
Dios observa cual es la actitud del corazón de cada uno.
Él prospera al alma generosa.
Caín y Abel llevaron una ofrenda a Dios.
Abel llevó lo mejor del ganado y fue del agrado de Dios,
en cambio Caín le llevó cualquier cosa. Y aunque
llevó, esa no fue una ofrenda del agrado de Dios.
2da. de Samuel 24 nos narra que por el pecado estaban padeciendo
peste y sentencia de muerte.
Dios le ordenó a David por intermedio de Gad que entregara
una ofrenda, él cumple el mandato de Dios.
Dice el verso 25: "...Entonces el Señor tuvo piedad
del país, y se detuvo la plaga que estaba afligiendo a
Israel”.
¡Cuántas “plagas”, enfermedades y demás
situaciones desagradables nos ahorraríamos al pactar con
Dios!
Hay algo a lo que tenes que prestar atención en el relato
del sacrificio de David, y es que aunque era el rey y podía
tomar todo lo que necesitase, no quiso que fuese gratis lo que
iba a ofrendar a Dios.
Para finalizar, te propongo que a lo largo de esta semana recuerdes
lo que David respondió a Arauna: “… No
voy a ofrecer al Señor mi Dios holocaustos que nada me
cuesten. Te lo comprare todo”.