¿Que es lo mejor que hay para el hombre?

“Nada hay mejor para el hombre que comer y beber, y llegar a disfrutar de su trabajo. He visto que esto también proviene de Dios”. “He visto, pues, que nada hay mejor para el hombre que disfrutar de su trabajo, ya que eso le ha tocado…” Eclesiastés 2:24 y 3:22

Comer, beber y gozar es lo que el dinero puede darnos a nosotros, y lo haces ahora o no lo haces más, porque cuando estés muerto el dinero no te sirve para nada.

Dios ha abierto su mano generosa para derramar bendiciones y que todos tengamos en la vida esas tres cosas básicas.

Dios nos ha dado vida, fuerza y sabiduría y cuando combinamos la generosidad de Dios con un trabajo sabio podemos comer, beber y disfrutar.

Algunos trabajan mucho y no les alcanza para disfrutar. ¿Qué es lo que les está pasando? ¿La mano de Dios se acorto? ¿Por qué reciben poco?

Jesús habló de cual era el propósito de Dios para tu vida.

Jesús estaba ungido por el Espíritu Santo para dar buenas nuevas a los pobres.

No es el dinero la solución para el problema de la pobreza. Jesús hubiese venido a darles dinero a los pobres, si esa fuese la solución. Pero no hizo eso.

Jesús daba la solución correcta: EL EVANGELIO.

Multiplicó los panes porque no había donde comprar para tantas personas y porque era tarde.

¿Te das cuenta que no solo es necesario que en la Biblia leas lo que dice sobre el Espíritu, la sanidad, el cielo, las raíces de amargura, la fornicación, etc., sino que también leas sobre las finanzas?

Jesús vino a traer un estilo de vida muy especial. En Juan 10:10 dice: “…yo (Jesús) he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia”.

Esta es la clase de vida que Dios quiere que vivas, repleto de todas las cosas, para que tengas para comer, beber y disfrutar, para compartir con otros.

Para que tu comida, tu bebida y tu gozo -que la Biblia dice que viene de la mano de Dios- puedas disfrutarlo y darle gracias a Dios por su generosidad.

Para finalizar, te propongo que a lo largo de esta semana recuerdes lo que Salomón escribió: “El que quiera amar la vida y gozar de días felices, que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños”.